miércoles, 4 de enero de 2012

Sicilia. El contrato.

No hay papel, no hay pluma, ni bolígrafo, ni cartón. No hay lápiz ni lapicero, ni cuaderno donde rubricar. Pero es inquebrantable ley natural que aparece y desaparece entre dos. Sube, baja, se desliza suave la mano grabando en sangre las palabras invisibles para los ojos, brillantes y claras para el músculo motor, principal impulsor de vida. No sabes qué está dentro ni qué está fuera, solo lo sientes cuando te sales de los márgenes, cuando uno u otro los cruza, entonces te das cuenta de cuáles son los límites y cuál es la pena.

No hay juez ni jurado, no hay cárcel, prisión, jaula o recinto de pena. Todo en uno mismo, tu propia cárcel y tu propio carcelero, tu propio juez y duro jurado. Hay quien trata un plan de fuga y quien se infringe la pena más dura. Las reglas cambian según la persona, hay quien es capaz de vivir feliz en su propia prisión de sentimientos cruzados mientras que para otros las rejas son de frágil papel. Cruzas la estancia, sales y vuelves a entrar y así hasta el fin.

Cruel inquisición de pensamientos que juzga cada movimiento, cada estado y cada acción. Cruel sacerdote moralista que te habla de respeto, confianza, fidelidad y amor; y dulce diablo que te invita a cruzar la línea, a traspasar la pared, a probar la fruta dulce de lo prohibido, a ser la Eva de lengua bífida que controla el manjar y lo ofrece con talentosa retórica y persuasión. Bruja, sirena envuelta en un mar de humo que confunde los sentimientos. Océano denso que abre distancia entre dos tierras que estaban unidas. América y África.

El equilibrista se mantiene en la cuerda floja para no caer al abismo, tentativo y burlón. Pero el caballo alado cruza el cielo e interrumpe la exhibición de hombría cazando al que tropieza para llevarlo a lugar seguro. Ahí está la cárcel, el paraíso, el juez y el verdugo, todos esperan ansiosos, pero nadie mira, nadie sabe. La cabeza de caballo en la cama tiñe las sábanas de rojo. Nunca traiciones a la familia, la familia es lo importante.







No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada